Los Impactos de la Globalización y las Políticas Neoliberales en Contextos Estudiantiles
La globalización y la
aplicación de políticas neoliberales han ejercido una profunda influencia en
los sistemas educativos, transformando la manera en que se concibe, gestiona y
evalúa la educación en contextos específicos. Según Anderson (2003), el neoliberalismo
surge como una reacción al Estado intervencionista post Segunda Guerra Mundial,
defendiendo vehementemente la libertad individual y la primacía del mercado
sobre la intervención estatal en la economía. Esta perspectiva contrasta con el
liberalismo clásico del siglo pasado, enfatizando la eficiencia, la eficacia,
la calidad, la privatización y la reducción del tamaño del Estado como pilares
fundamentales de la reconfiguración capitalista neoliberal. Antes de profundizar en esta
transformación, es fundamental comprender el contexto histórico en el que
surgieron estas ideas y cómo han cambiado a lo largo del tiempo.
El surgimiento del neoliberalismo como
una respuesta al Estado intervencionista después de la Segunda Guerra Mundial
marcó un cambio paradigmático en la forma en que se concebía el papel del
Estado en la economía y en la sociedad en general. Figuras prominentes como
Friedrich Hayek abogaron fervientemente por la libertad individual y la no
interferencia del Estado en los asuntos económicos, argumentando que la
intervención estatal conducía a una servidumbre moderna y limitaba la libertad
individual. Esta ideología ganó terreno rápidamente y se convirtió en un
elemento central de las políticas económicas en muchos países.
No obstante, con el paso del tiempo, se
comenzó a cuestionar los postulados fundamentales del neoliberalismo y su
influencia en la sociedad, en particular en el ámbito educativo. Aunque en un
principio se pensó que las políticas neoliberales aumentarían la eficiencia y
la prosperidad para todos, pronto se dio cuenta de sus efectos perjudiciales,
especialmente en lo que respeta a la desigualdad y la exclusión social.
En el ámbito educativo, la aplicación de
políticas neoliberales se tradujo en una serie de cambios significativos. Por
un lado, se promovió la privatización de la educación, lo que llevó a la
transferencia de responsabilidades y recursos educativos del sector público al
sector privado. Si bien esto se presentó como una medida para mejorar la
calidad y la eficiencia, en la práctica, condujo a una mayor segmentación y
exclusión de aquellos que no podían costear una educación privada de calidad. En este sentido, se cuestiona que tanto en la historia de
la humanidad se ha avanzado, donde algunos sectores privilegiados tienen la
capacidad de ingresar a espacios de conocimiento en mejores condiciones y los
que no, siguen contribuyendo con su fuerza de trabajo y la tecnificación
precaria a los grandes capitalistas. Si bien es un derecho el acceso a la
educación, como se menciona Pulido C. (2011) bajo que condiciones se imparte la
educación. El término de la calidad que acoge varios tópicos debería estar
implícito en la base de la educación.
El término de la calidad educativa,
vale la pena también analizarlo de cómo se va imponiendo en la esfera
educativa, pues se comprende una inmensa derivación de lo que es, y se va
acogiendo principalmente a las instituciones educativas con el fin de dar un
plus a la competencia mercantil de la educación, la polución de términos como
competitividad, eficiencia, capital humano, modernización de la economía,
elevación de la calidad de la educación, descentralización y modernización del
sector educativo, libre comercio para la educación, economía del conocimiento,
pruebas de calidad, eficacia, rentabilidad, mejoramiento de la calidad,
productividad, sistema de acreditación, calidad de programas, estándares de
calidad, formación por competencias y estándares de competencias, entre otros,
son léxicos que de alguna manera vienen a tener relación y a jugar dentro de la
aceptabilidad gradual de la educación en los procesos neoliberales, Jaramillo
(2011). En este sentido la
aplicación de políticas neoliberales también plantea desafíos importantes. Si
bien se enfatiza la importancia de mejorar los procesos educativos y los
resultados obtenidos, en la práctica, esto se traduce a una obsesión por los
indicadores cuantitativos de rendimiento, como los resultados en pruebas
estandarizadas, en detrimento de una educación más integral que tuviera en
cuenta las necesidades individuales de los estudiantes y
las dinámicas de los contextos de formación de la gran mayoría de los
estudiantes.
La reducción del tamaño del Estado en el
ámbito educativo tuvo consecuencias importantes. Si bien se buscaba dar mayor
autonomía a las instituciones educativas, en muchos casos esto llevó a una
disminución de los recursos disponibles para la educación pública y una mayor
dependencia de la financiación privada, exacerbando las desigualdades
existentes.
La eficiencia, como lo describe Pulido
Chaves (2011), se refiere a la capacidad de lograr los objetivos educativos de
manera óptima con los recursos disponibles. En el contexto neoliberal, esto
implica una gestión racional de los recursos y la optimización de los procesos
educativos para alcanzar estándares de calidad. Esta visión ha llevado a la
implementación de medidas como la evaluación del desempeño docente y la
asignación eficiente de recursos, que buscan maximizar los resultados
académicos dentro de un marco competitivo.
La privatización, según Anderson (2003),
es otra característica distintiva del neoliberalismo en el ámbito educativo.
Consiste en la transferencia de responsabilidades y recursos educativos del
sector público al sector privado, con el fin de introducir la competencia y la
eficiencia del mercado en la educación. Sin embargo, como advierte Pulido
Chaves (2011), la privatización puede generar inequidades y exclusión de grupos
vulnerables, lo que plantea desafíos significativos en términos de acceso
equitativo a una educación de calidad.
La reducción del tamaño del Estado, de
acuerdo con Anderson (2003), implica la disminución de la intervención estatal
en la provisión y regulación de servicios educativos. Esta perspectiva
neoliberal busca otorgar mayor autonomía a las instituciones educativas y
promover la descentralización. Sin embargo, como señala Pulido Chaves (2011),
esta reducción puede afectar la financiación pública de la educación y
comprometer el acceso de todos los niños a la enseñanza obligatoria, lo que
pone en riesgo el principio de gratuidad y promueve desigualdades en términos
de calidad y equidad educativa.
Por otro lado a nivel
nacional, a pesar de los intentos de los sistemas neoliberales para homogenizar
la educación, se es relevante anotar que dicha intención no ha sido tan fácil,
los procesos sociales populares, el sector profesoral y el mismo cuerpo
estudiantil principalmente desde la formación publica superior entendiendo las dinámicas desiguales que se postulan con la
privatización y teniendo como ejemplo el sector de salud en la nación
colombiana, al ceder paulatinamente o al aceptar por completo los cambios
privatizadores. Se ha hecho un pare o un análisis a dichos sistemas donde se
promueve la conservación por el “libre” acceso a la educación y preservar la
educación pública, que si bien aún no cuenta con las garantías de calidad, se
comprende que ceder a estas dinámicas, abriría aún más la brecha de desigualdad
en este sector, y claramente repercutiría en demás esferas sociales.
La comprensión del impacto
de la globalización y las políticas neoliberales por un lado han sido bastante
versátiles al llegar con una ideología de oportunidades que el sector público
no puede cubrir, promoviendo ideas de oportunidades pero que, en el trasfondo,
se condena posteriormente a un ejercicio de endeudamiento desbordante para el
sector con más dificultades económicas. Por ejemplo, las “oportunidades” que
presta el ICETEX y los créditos bancarios para la inversión en educación. Estando
de acuerdo con Jaramillo R. (2016) la educación debe comenzar por reivindicar
los imaginarios sociales y constituirse en una expresión fidedigna de las
realidades de las personas desde una perspectiva eminentemente humana que
trascienda el indicador de la capacidad competitiva de los sistemas, de las
organizaciones o, bien, del desempeño no cooperador de dichas personas. (p. 90)
Por otro lado, se
comprende que las “oportunidades” que brindan las universidades privadas con
propuestas de becas, son una cortina de que también el sistema neoliberal
imparte, una exclusión directa a gran parte de la población con el derecho a la
educción, enredando a los mismos estudiantes y a la sociedad en general, bajo
la idea de meritocracia que ponen en competencia a miles de estudiantes
bachilleres por unas pocas becas que generosamente brindan.
La competencia para el
acceso a la educación superior ha sido uno de los sectores donde claramente son
más evidentes las políticas neoliberales, a partir de la idea de obtener una
certificación o un título profesional. Que desde las bases educativas ya están
cultivando este tipo de ideas, las cuales cualquier sujeto de la sociedad puede
alcanzar con el fin de que en su proyecto de vida pueda garantizar una
oportunidad laboral, el acceso a la estabilidad económica y social. Si bien
entonces, tiene sentido la justificación de inversión económica y las dinámicas
mercantilistas que ofrezcan una mirada a las esferas de la estratificación
social, gracias a los alcances educativos. Pero ¿de que manera?
A pesar de los intentos
homogenizantes y privatizadores por abarcar la esfera educativa se considera
importante mencionar que si tales propósitos neoliberales no se han dado en su
totalidad, ha sido gracias a las concepciones de un considerable sector especialmente
vinculado a la educación en mantener y entender que aunque las dinámicas
públicas en la educación no son las mejores, el aceptar por completo dichas
políticas neoliberales aumentaría la desigualdad social y haría más difícil los
desarrollos sociales justos. En este sentido emergen comprensiones que hacen
contrapeso, procesos alternativos y populares, individuales y colectivos que
desde nociones más justas y equitativas promueven escenarios y políticas públicas
que mantengan el ejercicio educativo en esencia, nociones más humanas y
ecuánimes
Laura Jullieth Almeyda
Ivon Liseth Piragua
Referencias:
Anderson, P. (2003). Neoliberalismo: Un balance provisorio. En: Sader & Gentili, La trama del neoliberalismo, CLACSO, Buenos Aires. (Págs. 11-17).
Pulido Chaves, O. (Octubre de 2011). La cuestión de la calidad de la educación. (C. d.-C. FECODE, Ed.) Educación y Cultura(92), 32-37.
Pulido Chaves, O. (2021).
Hegemonía, cultura y
educación. Introducción a las estructuras culturales disipativas, CLACSO,
CLADE, CME, Buenos Aires. Capítulos: Mapa nocturno 5: Hegemonía, cultura y
educación. Pliegue 5.3: El contexto de las políticas públicas educativas (Págs.
277-292)
Verger, A. & Bonal, X. (2016). Privatización educativa y globalización:
una realidad poliédrica, Revista de la Asociación de Sociología de la
Educación. Vol. 9, No. 2. (Págs. 175-180).
Jaramillo, R (2016) la calidad de la
educacion superior colombiana: ¿léxicos de deshumanización? Uni-pluri/versidad,
Vol. 16, N.° 2, 2016